Sigo dando impresiones sobre algunas series que llaman mi atención recién estrenadas en EEUU. La que toca ahora es Eleventh Tour, que a priori no tenia el mínimo interés, ya que apenas me había enterado de su existencia hasta el mismo día (o incluso el posterior) que se estrenó. A veces son estas series las que te marcan un poco la temporada, y te dan la sorpresa del año, pero creo que ésta no va a ser el caso.
“Eleventh Tour” se basa, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, en la serie de mismo nombre proveniente de las islas británicas. En ese país, se trato de únicamente cuatro capítulos, de hora y media de duración, y que ya fue emitida hace dos años. Sin embargo, es ahora cuando llega esta adaptación a los EEUU de la mano del canal CBS (ya podéis imaginar por donde van los… “tiros”). Por cierto, que detrás está el productor de CSI, Jerry Bruckheimer.
El argumento nos vuelve a llevar a un equipo de policía, pero algo peculiar. Se trata de una pareja condenada a entenderse. El uno por tratar con temas y casos, así como crímenes, científicos y que no deben salir a la luz pública de una manera sensacionalista. Un tipo diferente (como mandan los cánones) que tiene como fiel escudera a una policía cuya única labor es esa, custodiar la buena labor del Dr. Hood, ayudar en lo que fuese necesario, y cuidar de su existencia, ya que los temas que puede tratar son ciertamente sensibles en muchos casos.
En el primer episodio toca tratar el asunto de la clonación humana. Se descubren decenas de fetos, todos completamente iguales, lo que lleva a sospechar que, de hecho, se tratan todos ellos de clones de otro ser. Como veis, tiene toques ciertamente recordatorios a Expediente X. Una pareja tratando casos científicos y, en algún caso, de difícil explicación. De todas maneras, aquí parece que se trataran desde otro punto de vista, más real, más cercano a lo que sucede en la realidad.
“Eleventh Tour”, en su episodio piloto, se muestra como un programa serio. Pocos resquicios para humor, y mucho para la seriedad. Realizado sobriamente, con unos actores normales (nada del otro mundo) pero con una forma de sucederse los acontecimiento demasiado “casual”. Todo coincide al final de capitulo casi por casualidad, y algunas escenas son poco creíbles. Además, los cuarenta minutos cuestan verse, con poca cosa que contar en muchos momentos, pero sin apenas contarnos nada del pasado de los personajes ni de su vida personal.
No es mala del todo, pero es una serie del montón. Si tenéis un rato libre, podéis empezar a echarla un ojo, pero de momento no le pongáis muchas esperanzas, porque mi ojo de “buen” cubero me dice que no va a llegar muy lejos…


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